¿QUIÉN LE MIENTE A LA GOBERNADORA? (Morelos)

Danae De Negri

(Publicado en FB/30jul25)

Paradójicamente vivíamos en Reforma, a unas cuadras de Residencia del Gobierno del Estado, que en ese tiempo era comandado por la "derecha"; sin embargo, la izquierda del corazón de papá, le hacía confrontar la política del sistema, de una manera casi espontánea.   

    Desde fuera, a través del largo ventanal que cubría todo el frente de la casa, lo vi introducirse a una de las habitaciones donde estaba el teléfono alámbrico, y cuando entré a la morada, su voz sonaba contrariada desde el fondo de aquella. 

    A los pocos minutos colgó, y salió con cara de decepción; al percatarse de mi llegada, dijo tajante: ¡No comprende que debe defenderse! Que no debe confiar en los que lo rodean, y dar por hecho, todo lo que le dicen. ¡Nomás no entiende que así no son las cosas! Que tiene que decirle a la gente, la realidad de lo que sucede, por cuenta propia...

    En ese tiempo asesoraba a un mandatario de auténtica, añeja y revolucionaria izquierda, que hoy es considerado, incluso, un héroe nacional; y quien, en su momento, aunque le respetaba, no escuchó sus sabias palabras, por más que papá tenía sobradamente la verdad en la boca.

   Era jefe de un gobierno, y su difícil llegada al poder lo hizo creer contrariamente a lo que se pensaba, que la tendría fácil; al grado de que, hasta su propia gente le mentía en datos que daba a la ciudadanía, misma que, aun enamorada de su personalidad, terminó dándose cuenta de que no todo lo que afirmaba, era cierto. Y después le cobró factura por ello, a través del voto. 

    Uno de los grandes conflictos de los políticos fuertes -dijo y me decía siempre, papá-, es que, aun con su pericia, terminan creyendo lo que su gente les inventa, y asumen hasta la última mentira de los manipuladores que los hacen subirse en un ladrillo para que nadie tenga acceso a ellos, salvo su equipo; y poder, entonces, mentirles para su conveniencia, o simplemente para cubrir un hábito más, de la corrupta política de este país. 

    Hoy, lamentablemente, no es la excepción. Sucede desde la cúpula del poder presidencial, a pesar de la basta inteligencia de la primera mandataria, quien, en muchas ocasiones, no sólo replica información que parece endeble, sino que lo hace convencida, como en una jugada histriónica, donde se piensa que la mejor actuación es la que se dice con pasión y convicción.

    Pero. ¿por qué lo hace? ¿A quién beneficia ello? ¿A quién quiere convencer de que lo que vivimos en México, en general, no es una película terrorífica?

    Morelos, tristemente, no queda exento de semejante arrojo. Pero ¿quién osa mentirle a la gobernadora y con qué fines? 

    Ella, con la inteligencia sobrada que tiene, que la colocó en el máximo peldaño político en el estado, ¿lo notará? ¿Se percatará de las mentiras que dicen algunos miembros de su equipo, con diversos fines? ¿Quiénes serán los que, con alevosía y ventaja, mienten para aminorar la carga moral de quien nos gobierna? 

    No es fácil enderezar un Estado que ha sido tan lastimado en los últimos tiempos, pero es menos difícil cuando se reconoce que la tarea nos ha superado.

    ¿Quién le mintió a la gobernadora como para que la misma recientemente expresara que Morelos es considerado uno de los destinos más seguros, por los posibles visitantes, en estas vacaciones? 

       Cómo nadie intervino a tiempo para evitarle semejante desatino público.

    ¿No es la responsabilidad de su equipo hablarle con la verdad, y decirle, incluso, sobre sus intereses y su simpatía, que hay información que es mejor no mencionar para no caer en desgracia?

    ¿En qué parte del discurso cotidiano se perdió la verdad de lo que nos acontece? ¿Cuándo se optó por repetir la vieja y obsoleta práctica gubernamental de maquillar escenarios, pensando que eso convence a la ciudadanía?

    ¿Quién puede decirle a la gobernadora que Morelos es un Estado que respeta los derechos humanos de las mujeres, y su vida, por ejemplo, cuando hasta el día de ayer, suman en la última semana, 7 feminicidios?

    Sin olvidar que nuestro territorio figura en primer lugar al respecto, a nivel nacional, por cada 100 mil habitantes.

    ¿O quién puede ocultarle las cifras reales a nivel nacional, que colocan a Morelos entre los principales Estados de la República más violentos e inseguros? (Junto a Colima, Guanajuato, Baja California y Quintana Roo, de acuerdo con el “Índice de Paz en México, 2025").

    ¿Quién puede asegurarle a la misma que los asesinatos de niñas, niños y adolescentes que han estado en medio de disputas de grupos delictivos, son sólo daños colaterales, y no la máxima representación de la falta de humanidad en nuestro territorio, que no respeta nada?

    ¿Quién puede garantizarle que los disparos y asesinatos, así como los restos humanos dejados en la puerta de escuelas, son sólo una mera coincidencia, y no un mensaje del crimen organizado, que ya no promete nada, ni siquiera respetar a los más indefensos? 

    Cuándo se había visto semejante violencia en el estado de Morelos, al grado de no respetar ni los espacios de infantes...

  ¿Quién puede decirle que los tiroteos y asesinatos en pleno Centro de Cuernavaca, a escasos metros de Palacio de Gobierno, no significan nada para los visitantes?

   Cuando a los mismos se les puede engañar con publicidad pagada, que refuerza el mito de que Morelos es el destino paradisiaco más soñado; pero a las y los coterráneos no. 

 ¿Quién puede garantizarle que son ciertas, y no pagadas o acordadas, las encuestas que ponen a su administración en primer lugar, en materia de simpatía por buen gobierno, cuando la percepción ciudadana es distinta? 

  Cuando en territorio, y a pie, la gente grita a los cuatro vientos que algo no salió como esperaba, y se pone en duda la propia decisión del voto otorgado. 

  ¿Quién puede decirle que con los programas sociales que se han brindado a las mujeres, por ejemplo, ha incrementado su calidad de vida? Cuando nuestro territorio tiene todo, menos un promisorio futuro económico, lo que consta diariamente, pues decenas de mujeres emprendedoras han cerrado sus negocios no sólo por amenaza de extorsión, sino por las pésimas ventas; lo que puede evidenciarse cada miércoles, en pleno Centro de Cuernavaca, donde intercambian productos hasta por comida, para llevar un sustento a sus familias...

    Sin lugar a dudas, el pulso ciudadano dista mucho de la realidad paralela que muestran los gobiernos, y no sólo el de nuestra gobernadora en turno. 

    Para la ciudadanía, Morelos es un territorio de zozobra económica, y de temor, por el alto índice de violencia; donde la única ley que de verdad impera sobre los demás, es la de la delincuencia organizada.

    Sí, de esa que parece estar mejor organizada que los propios gobiernos; y que todos los días nos mantiene con el Jesús en la boca, al no saber si alguna bala, algún asalto o cualquier infortunio nos alcance. 

    #MargaritaGonzalezSaravia fue en algún momento, una luchadora social; sabe lo que significa un territorio inseguro, y la percepción de la ciudadanía cuando las cosas no van bien.

    No hay que olvidar, además, que en su haber político cuenta con la experiencia de trabajar en gobiernos de derecha, como el de #MarcoAdame, periodo en el que lamentablemente todos terminamos reclutados involuntariamente en nuestras casas, cuando el crimen organizado rebasó la esfera gubernamental, y estableció toque de queda, sin que nadie pudiera ayudarnos. 

    En ese entonces, las calles lucían vacías desde que se escondía el sol; los negocios cerraban muy temprano, y algunos definitivamente, cuando las ventas cayeron de un momento a otro.

   Una historia que nos hace confirmar que la gobernadora no es ingenua ni novata.  Ella sabe, no es ninguna improvisada; sabe en dónde pisa terreno sin tambalearse. Pero es evidente que, a veces, confía en lazarillos que no muestran la luz.

   Sin embargo, independientemente de ello, alguien le miente, y no es la ciudadanía, ni sus enemigos...




Comentarios

Entradas más populares de este blog

EN SERIO, VALLARTA, ¿UNA VÍCTIMA DEL PAN Y DEL SISTEMA? (nacional)

SOBRE LA DESAPARICIÓN DEL IMM, TENEMOS QUÉ HABLAR. (Morelos)